Después de 448 días sin Game of Thrones y junto con la ola de frío polar en Argentina, llegó el invierno y llegó el estreno mundial de la septima temporada.
Después de un inicio super fuerte e intenso, el capitulo se va desarrollando de una forma medio plana, pero sin dejar de ser excelente, como toda la serie. Hay un montaje digno de un oscar de Sam Tarly teniendo arcadas y limpiando, que si bien se hizo larguísimo, super innecesario y ocupó (en mi opinión) mucho tiempo del capítulo, fue impecable si de tecnicismos se trata.
Por otro lado, a diferencia de la mayoría de los capítulos de la serie, este nuevo capítulo nos dejó entrever un poco de la vida de cada personaje pero siempre dejándonos con ganas de más: Vimos un Jon que se pone el norte al hombro, un Perro super humano, una Cersei cada vez más enferma de poder, y el flechazo de Tormund por Brienne que va creciendo.
La temporada arrancó con todo y ya hay un millón de teorías, suposiciones y promesas de spoilers para los capítulos que nos quedan, pero creo que todos podemos ponernos de acuerdo en que Arya se puso la 10 y Sansa está cada día más infumable (y ni hablar de la actuación del pelirrojo que se llevó todos nuestros corazones de la ternura).
Nos quedan un par de Domingos por delante, y mucha manija.
The north remembers.

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