La película arranca con acción desde el primer segundo, sin darte tiempo para digerir nada como es propicio de una buena película de la franquicia de Lucasfilms.
La película se sostiene por si sola por personajes increíbles como Ben Solo (o Kylo Ren, dependiendo de qué lado de la fuerza lo encuentres) y una actuación impecable por parte de Mark Hamill. Pero asi también se cae por momentos debido a escenas extremadamente forzadas solo para que los protagonistas realicen actos heroicos (sin sentido alguno).
Para una película que dura dos horas y treinta y tres segundos sin embargo, los errores fueron los menos, y con o sin ellos, la película te mantiene atrapado durante toda su duración. Con momentos de comedia impecables en medio de todo el drama y el toque personal que le dieron Mark Hamill y Carrie Fisher a sus personajes, hay que admitir que la nueva de Star Wars (más allá de las incongruencias) entretiene y presenta una acción impecable, digna de George Lucas.
Quizá me quedé con ganas de conocer mejor los orígenes de algunos personajes, pero hay que admitir que el tratamiento de los personajes fue casi impecable. Con un toque muy Disney de meter personajes secundarios que no tienen nada que ver con la trama, y sin embargo se llevan todas las risas de la película, Star Wars episodio VIII: The last Jedi es la mejor forma de terminar el año entre tantas malas.

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